La medición se realizó a las 10.52 horas a la altura del número 14 de la calle Francisco Umbral. Según los datos difundidos por el colectivo vecinal, el sonómetro registró máximos de 107,7 dBA y un pico de 109,1, mientras varios coches de F3 circulaban por el nuevo trazado.
Las cifras no proceden de una medición oficial del Ayuntamiento ni han sido verificadas de forma independiente, pero han servido para alimentar una preocupación que acompaña al proyecto desde sus primeras fases. Stop Fórmula 1 Madrid compara esos valores con los límites acústicos establecidos para las zonas residenciales de la capital y reclama controles públicos durante las pruebas y el futuro Gran Premio.
La ordenanza municipal fija para las áreas residenciales un límite de referencia de 55 dBA durante el día. La comparación, sin embargo, no puede hacerse únicamente enfrentando ese número con un pico captado por cualquier sonómetro, ya que la normativa establece procedimientos, tiempos de evaluación y condiciones concretas para determinar si existe un incumplimiento.
Los test de Fórmula 3 se celebran este lunes 24 y martes 25 de agosto como una prueba real para Madring antes del Gran Premio de España de Fórmula 1, programado del 11 al 13 de septiembre. En la primera jornada participaron diez equipos y 30 pilotos, con actividad en pista entre las 9 y las 17 horas.
Para quienes viven junto al trazado, estas pruebas ofrecen también el primer anticipo de cómo puede sonar un fin de semana de competición. Las viviendas de Valdebebas y otros puntos próximos conviven ya con obras, cambios de tráfico y preparativos, y el ruido se ha convertido en una de las principales preocupaciones de parte del vecindario.
La plataforma mantiene además dos frentes judiciales abiertos: uno contra la modificación del Plan Parcial que permitió desarrollar el circuito y otro contra la licencia vinculada a la celebración de la prueba. El impacto acústico forma parte de los argumentos con los que los opositores cuestionan que un evento de estas características pueda convivir con zonas residenciales tan próximas.
La primera prueba de fuego de Madring deja así dos lecturas muy distintas. Para la organización, los coches de F3 permiten poner a punto el circuito antes de la llegada de la Fórmula 1; para sus vecinos críticos, el sonido de los motores confirma una preocupación que hasta ahora solo podían imaginar. En septiembre, con toda la parrilla en pista y decenas de miles de aficionados alrededor, ese debate volverá a medirse desde los balcones.