El ritmo de Madrid, tan marcado por sus calles llenas y su vida nocturna, se ve alterado por un dato que no pasa desapercibido: las agresiones sexuales han subido un 5,6% en el último año, según el balance de criminalidad de 2025. Este incremento, que supera con creces la media nacional, impacta en la percepción de seguridad y en la forma en que muchas personas planifican sus desplazamientos y salidas, especialmente durante los fines de semana.
El informe, presentado por Francisco Martín, delegado del Gobierno en la Comunidad, señala que en 2025 se registraron 3.149 agresiones sexuales, de las cuales 685 incluyeron penetración. Aunque la criminalidad general ha caído a mínimos históricos desde 2004, el aumento de los delitos sexuales destaca y preocupa. La cifra de agresiones sin penetración creció un 6,3% en Madrid, mientras que en el conjunto de España el alza fue mucho menor.
Martín subrayó la gravedad de estos datos y pidió a la sociedad madrileña que no baje la guardia. Insistió en que la violencia machista sigue presente y que erradicarla requiere el compromiso de todos, desde las instituciones hasta los barrios. El delegado también recordó a las víctimas recientes, poniendo nombres y rostros a una realidad que afecta a familias y entornos cercanos.
En la rueda de prensa, Martín destacó que el aumento de la inmigración no ha supuesto un repunte de la delincuencia, sino todo lo contrario. La criminalidad convencional baja, pero los delitos contra la libertad sexual suben, lo que obliga a mirar de cerca cómo y dónde se producen. Aproximadamente el 30% de las agresiones con penetración ocurren en el entorno familiar o con personas conocidas, un dato que cambia la percepción habitual sobre estos delitos.
El Gobierno central ha abierto la puerta a colaborar con la Comunidad de Madrid para buscar soluciones conjuntas. Se han iniciado contactos con sindicatos, empresarios y el sector del ocio nocturno para mejorar la seguridad y facilitar la denuncia de las víctimas. El objetivo es que la ciudad recupere la confianza en sus espacios públicos y privados.
La evolución de la criminalidad en Madrid siempre ha estado ligada a los cambios sociales y demográficos de la ciudad. Desde la expansión de nuevos barrios hasta la transformación de zonas de ocio, la capital ha sabido adaptarse a distintos retos. Sin embargo, el aumento de los delitos sexuales obliga a repensar estrategias y a reforzar la colaboración entre administraciones, asociaciones vecinales y agentes sociales. Madrid ya empieza a moverse en esa dirección.