La Comunidad de Madrid ha suspendido cautelarmente la concesión del estadio tras una auditoría que detectó graves deficiencias de seguridad, mantenimiento y salubridad. El informe concluye que el recinto presenta un elevado grado de obsolescencia y varios incumplimientos que hacen necesaria una intervención inmediata.
Las obras comenzarán de inmediato y podrían prolongarse entre dos y seis meses, aunque el calendario definitivo dependerá de la evolución de los trabajos. Mientras tanto, el Rayo tendrá que encontrar un estadio alternativo para disputar sus encuentros como local, una decisión que deberá coordinar con LaLiga y la Federación.
El cierre llega en un momento especialmente delicado. El primer partido liguero previsto en Vallecas estaba programado para el 20 de agosto frente al Alavés, pero ahora deberá cambiar de escenario si las obras siguen en marcha. La situación también coincide con la campaña de abonados y genera incertidumbre entre los seguidores del equipo.
La auditoría detectó problemas en los sistemas de protección contra incendios, deficiencias en las instalaciones eléctricas y en el alumbrado de emergencia, además de importantes carencias higiénico-sanitarias y de mantenimiento. Entre los riesgos señalados figura incluso la posibilidad de proliferación de legionela por la falta de control en determinadas instalaciones.
El estadio, propiedad de la Comunidad de Madrid, llevaba años siendo objeto de críticas por parte de aficionados y trabajadores del club debido al deterioro de algunas zonas. Las actuaciones previstas servirán como paso previo a una reforma de mayor alcance que pretende modernizar el recinto y ampliar su capacidad en los próximos años.
Para Vallecas, el cierre va mucho más allá del fútbol. Cada jornada de liga transforma el barrio, llena bares y comercios y convierte las calles próximas al estadio en un punto de encuentro para vecinos y visitantes. Durante los próximos meses, esa actividad se trasladará a otro escenario mientras el histórico campo afronta una de las intervenciones más importantes desde su inauguración.
La medida deja un verano inesperado para la afición rayista. El equipo iniciará la temporada lejos de su casa, con la mirada puesta en un regreso que dependerá del avance de unas obras llamadas a garantizar que Vallecas vuelva a abrir con mejores condiciones de seguridad para jugadores, trabajadores y aficionados.