La cita tendrá lugar en el recinto Iberdrola Music, en Villaverde, aunque su ubicación ha abierto un intenso debate institucional. La confirmación refuerza el papel de la capital como uno de los grandes destinos europeos para la música en directo.
El delegado del Gobierno ha cuestionado que el espacio esté preparado para eventos de gran formato y ha planteado trasladar los conciertos a otra ubicación. Frente a esta postura, el Ayuntamiento defiende su celebración en Villaverde y destaca el impacto cultural y económico del evento, mientras que la Comunidad de Madrid respalda el proyecto como una oportunidad para consolidar nuevos espacios en el sur.
El debate no es solo político. La llegada de miles de asistentes pone el foco en la movilidad, los accesos y la convivencia en una zona en plena transformación, con Getafe también implicado por su proximidad.
Más allá de la polémica, los conciertos forman parte de una agenda musical en expansión que sitúa a Madrid en el circuito global de grandes giras. La elección de la ciudad por parte de Shakira confirma esta tendencia y anticipa un impacto masivo en público y actividad. En Villaverde y su entorno, la noticia ya se traduce en cambios concretos: previsión de refuerzos en transporte, mayor actividad comercial y ajustes en la vida diaria de los vecinos. El sur de la ciudad se convierte así en protagonista de un modelo que busca descentralizar los grandes eventos y redistribuir su impacto más allá del centro.