El regreso será escalonado. Los alumnos de ESO, Bachillerato, Formación Profesional, conservatorios y Escuelas Oficiales de Idiomas empezarán el martes 8 de septiembre. Las Enseñanzas Artísticas Superiores arrancarán el miércoles 9, mientras que los centros de Educación de Personas Adultas comenzarán su actividad el día 21.
El primer gran respiro común será la Fiesta Nacional del 12 de octubre. Al caer en lunes, quienes tengan libre el fin de semana podrán enlazar sábado 10, domingo 11 y lunes 12 sin gastar días de vacaciones, apenas un mes después de recuperar las madrugadas, los trayectos al colegio y las actividades extraescolares.
Noviembre traerá otro descanso parecido. El 1 de noviembre cae en domingo y la Comunidad de Madrid traslada la festividad al lunes 2, lo que permitirá otro fin de semana de tres días. Para muchas familias será la segunda oportunidad del curso para organizar una salida fuera de la capital o simplemente romper la rutina escolar.
Diciembre ofrecerá un puente todavía más largo. El lunes 7 será festivo por el traslado del Día de la Constitución y el martes 8 se celebra la Inmaculada Concepción. Sumados al sábado y al domingo anteriores, serán cuatro días consecutivos sin clase para buena parte de los estudiantes madrileños.
Las vacaciones de Navidad comenzarán el miércoles 23 de diciembre y se prolongarán hasta el domingo 10 de enero. Las aulas volverán a abrir el lunes 11, dejando más de dos semanas para unas fiestas que vuelven a concentrar uno de los grandes paréntesis del calendario escolar.
Febrero tendrá otra pausa poco después de empezar el segundo trimestre. Los días 12 y 15 serán no lectivos, de modo que los alumnos podrán enlazar cuatro jornadas seguidas sin clase, desde el viernes hasta el lunes. En marzo llegará el descanso más largo de la primavera: el periodo no lectivo de Semana Santa irá del viernes 19 al lunes 29, ambos incluidos.
La mayoría de las etapas terminará las clases el 18 de junio de 2027. Hasta entonces, el calendario irá alternando semanas normales con varios puentes capaces de cambiar el ritmo de barrios enteros: menos tráfico junto a los colegios, parques más llenos y familias organizando escapadas en cuanto aparece un lunes libre en rojo.