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El pasillo oculto del Metro de Madrid que revive como escenario de serie

Un pasillo cerrado del Metro entre Noviciado y Plaza de España se transforma en plató de The Walking Dead. Madrid suma así un nuevo rincón secreto a su mapa cultural. El rodaje impacta en la vida urbana y la movilidad.

Foto por metromadrid.es
Por · Madrid ·

En el corazón del Metro de Madrid, entre Noviciado y Plaza de España, existe un pasillo subterráneo que la mayoría de viajeros nunca ha pisado. Cerrado desde 1978, este tramo olvidado ha permanecido intacto, con sus azulejos originales y señales de otra época, como si el tiempo se hubiera detenido bajo tierra. Ahora, este espacio vuelve a cobrar vida, convertido en escenario de la última temporada de The Walking Dead: Daryl Dixon.

La elección no es casual. El ambiente polvoriento y la estética congelada del pasillo encajaban a la perfección con el universo apocalíptico de la serie. El equipo de rodaje transformó el corredor con luces parpadeantes, humo y escombros, mientras actores caracterizados como zombis recorrían el espacio junto a Norman Reedus. La estación de Plaza de España también se adaptó para la grabación, sumando así otro rincón madrileño a la lista de localizaciones de la saga.

Este rodaje no es una excepción. El Metro de Madrid se ha convertido en un imán para producciones audiovisuales: solo en 2025, la red acogió más de veinte grabaciones entre series, películas y anuncios. La propia compañía ha editado un mapa para cinéfilos, donde se señalan estaciones como Núñez de Balboa o Paco de Lucía, habituales en rodajes recientes. Así, el suburbano madrileño se consolida como un escenario versátil y cada vez más presente en la cultura popular.

El pasillo entre Noviciado y Plaza de España no es visitable, a diferencia de la estación fantasma de Chamberí. Sin embargo, su existencia añade una capa de misterio y memoria al entramado urbano. Para quienes viven y se mueven por Madrid, estos espacios cerrados recuerdan que la ciudad esconde historias bajo la superficie, esperando a ser redescubiertas.

El Metro de Madrid, más allá de su función como arteria de movilidad, refleja la evolución de la ciudad y sus costumbres. Desde sus primeras líneas hasta las ampliaciones más recientes, cada estación y pasillo cuenta una parte de la historia urbana. La apertura ocasional de espacios cerrados para rodajes o eventos culturales muestra cómo Madrid reutiliza su patrimonio, adaptándolo a nuevas formas de vida y expresión. La ciudad vuelve a ajustar su ritmo, integrando pasado y presente en cada trayecto.

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