El proyecto llega después de años de cierre, obras y andamios. La intervención municipal se prolongará hasta finales de 2027 y cuenta con una inversión de 12,5 millones de euros. El objetivo es rescatar un edificio histórico muy deteriorado y devolverlo al barrio con una función social clara.
El palacio tiene 6.150 metros cuadrados. Más de 1.500 se destinarán a un centro de mayores en el ala este, mientras que el resto se repartirá entre viviendas temporales, servicios de apoyo y espacios comunes para familias que atraviesan situaciones difíciles.
La planta baja funcionará como zona de acceso y acogida, con comedor, áreas de descanso y salas polivalentes. En los pisos superiores habrá talleres, viviendas públicas, salas de fisioterapia, peluquería, zonas de lectura y otros servicios pensados para el día a día de usuarios y residentes temporales.
La rehabilitación no ha sido sencilla. El edificio cuenta con protección patrimonial y durante las obras han aparecido restos arqueológicos que obligan a integrar la historia en el nuevo uso. En la planta baja se conservarán restos de enterramientos islámicos de los siglos XII o XIII, visibles bajo un suelo de vidrio.
También se recuperará un reloj de sol descubierto en una medianera y se restaurarán pinturas murales originales de los siglos XVIII y XIX. La idea es que el edificio no pierda su memoria, aunque deje de ser un espacio cerrado y vuelva a tener actividad cotidiana.
La intervención incorporará accesibilidad completa, con rampas, ascensores y la recuperación de antiguas escaleras. El reto será combinar la protección del patrimonio con un uso práctico, cómodo y seguro para personas mayores, familias y trabajadores del futuro equipamiento.
El Palacio de la Duquesa de Sueca ha tenido muchas vidas. Nació como escuela para hijos de criados de Carlos III, fue residencia de Manuel Godoy y de la duquesa de Sueca, colegio, cuartel, viviendas y hasta escenario reconocible para los seguidores de El Ministerio del Tiempo.
Su nueva etapa puede cambiar más que un edificio. En un barrio donde cada equipamiento público cuenta, recuperar este palacio significa sumar servicios, abrir espacios de encuentro y demostrar que el patrimonio no tiene por qué quedarse congelado: también puede servir para cuidar, acompañar y hacer vida de barrio.