Confirma tu correo electrónico para activar tu cuenta.

El Palacio de El Capricho se transforma en museo y reabre un rincón secreto de Madrid

El histórico Palacio de los duques de Osuna, en el parque de El Capricho, abrirá como museo en 2027 tras una rehabilitación de más de seis millones de euros. Un nuevo espacio cultural para descubrir la historia y el arte de la ciudad.

Foto por diario.madrid.es
Por · Madrid ·

El parque de El Capricho, uno de esos lugares que los madrileños reservan para paseos tranquilos y escapadas de fin de semana, está a punto de sumar un nuevo motivo para visitarlo. El Palacio de los duques de Osuna, cerrado durante años y envuelto en cierto misterio, reabrirá sus puertas en 2027 convertido en museo. La rehabilitación, que comenzó en 2022 y ha supuesto una inversión superior a seis millones de euros, permitirá a los visitantes recorrer un espacio que hasta ahora solo se intuía desde los jardines.

La transformación del palacio ha seguido un proceso meticuloso. Primero, se restauraron fachadas, cubiertas y la estructura original. Después, llegó el turno de los interiores: se han recuperado salas históricas, techos decorados y el suelo original del comedor de gala, que reproduce el famoso mosaico de Issos. El resultado será un recorrido por la historia de la finca y de quienes la habitaron, con objetos, documentos y explicaciones que conectan el pasado ilustrado de Madrid con la vida cotidiana de la nobleza de los siglos XVIII y XIX.

El nuevo museo no solo mostrará la arquitectura y el arte del palacio, sino que también ofrecerá una mirada a las corrientes culturales y paisajísticas que marcaron la ciudad en aquella época. Los visitantes podrán descubrir cómo era la vida en la corte, cómo evolucionó el gusto por los jardines románticos y qué papel jugó la familia Osuna en el desarrollo cultural de Madrid. La reapertura del palacio supone, en definitiva, la recuperación de un enclave singular para la agenda cultural de la ciudad.

El Capricho es mucho más que un parque. Concebido por la duquesa de Osuna, María Josefa Pimentel, como refugio creativo y social, el recinto refleja el espíritu ilustrado que transformó Madrid a finales del siglo XVIII. Sus jardines, con influencias francesas e inglesas, el laberinto, el casino de baile y el embarcadero son testigos de una época en la que la ciudad empezaba a mirar hacia Europa. El palacio, con sus tres plantas y sótano, fue diseñado por arquitectos y artistas de renombre y sigue siendo uno de los secretos mejor guardados del noreste madrileño. Madrid ya empieza a moverse en esa dirección: recuperar espacios históricos para darles nueva vida y abrirlos a todos.

Si has encontrado una errata o un error, selecciona el fragmento de texto que lo contiene y presiona Ctrl+


Recomendaciones