Los visitantes internacionales fueron los principales impulsores de este crecimiento. Representaron el 44% del gasto total, por delante de los residentes en Madrid (30,8%), los turistas del resto de España (16,8%) y los procedentes de otros municipios de la Comunidad (8,4%). Entre los viajeros extranjeros destacaron los irlandeses, responsables del 18,8% del gasto internacional y con un desembolso medio de 122,9 euros por operación, el más elevado de todas las nacionalidades. Los estadounidenses ocuparon la segunda posición, con el 16,2% del gasto foráneo.
También aumentó la llegada de visitantes de otras ciudades españolas. Barcelona encabezó el ranking nacional con el 9% del gasto generado por turistas del resto del país, seguida de Valencia con un 6%. Además, los barceloneses registraron el mayor ticket medio entre los visitantes nacionales, con 41,6 euros por transacción.
El alojamiento turístico volvió a concentrar la mayor parte del consumo, con el 25,9% del total, seguido de la restauración (17,4%), los grandes almacenes (7,3%), la alimentación (7,2%), los servicios sanitarios (5,1%) y el transporte (4,4%). Precisamente este último fue el sector que más creció respecto al Orgullo de 2025, con un incremento del 46,7%, reflejando la mayor movilidad de visitantes durante el evento.
Aunque el distrito Centro volvió a concentrar el mayor volumen de gasto, con un 17,3% del total, el impacto económico alcanzó cada vez más barrios de la ciudad. Chamberí, Chamartín y Salamanca ocuparon las siguientes posiciones, mientras que Barajas, Carabanchel y Vicálvaro fueron los distritos donde el consumo experimentó los mayores incrementos respecto a un periodo habitual, mostrando cómo el efecto del MADO se extiende ya mucho más allá del eje tradicional de la celebración.
El gasto medio por compra también marcó un nuevo máximo, al pasar de 24,1 euros en 2025 a 30,4 euros este año, un aumento del 26%. Según el informe elaborado por el Ayuntamiento de Madrid a partir de pagos con tarjeta anonimizados, la evolución confirma una tendencia sostenida: en solo dos años, el impacto económico del Orgullo prácticamente se ha duplicado, consolidando a Madrid como uno de los grandes destinos internacionales para este tipo de eventos y reforzando su capacidad para atraer turismo, actividad comercial y consumo en toda la ciudad.