El refuerzo se activará cada tarde a partir de las 17:00 y se mantendrá hasta el cierre del servicio. La línea 2 será la más reforzada, con un aumento significativo de frecuencias para absorber el incremento de viajeros en zonas clave.
El Viernes Santo, la estación de Sol permanecerá cerrada al público desde las 17:30 por motivos de seguridad. Aunque los trenes seguirán parando para facilitar los transbordos, no se permitirá el acceso ni la salida a la calle.
Estas medidas buscan evitar aglomeraciones en un momento en el que el centro se llena de procesiones y visitantes, y la movilidad se vuelve más compleja.
El Metro lleva años ajustando su operativa en fechas señaladas, consolidándose como una pieza clave para mantener el flujo de la ciudad.
En unos días donde Madrid cambia su ritmo, el transporte público vuelve a convertirse en el principal aliado para moverse con mayor fluidez por el corazón urbano.