La apertura convierte al palacio en uno de los planes culturales más llamativos de la temporada en el centro de Madrid. Los recorridos arrancarán el 14 de mayo y se harán con grupos reducidos, algo que cambia completamente la experiencia: nada de visitas masificadas ni recorridos rápidos. Aquí la idea es pasear despacio entre jardines históricos, esculturas y rincones que normalmente permanecen ocultos tras los muros del palacio.
La Fundación Casa de Alba ha preparado visitas guiadas centradas tanto en la historia del lugar como en su evolución paisajística. El espacio fue transformándose durante siglos con intervenciones de arquitectos y diseñadores vinculados a algunos de los grandes proyectos urbanos y patrimoniales de Madrid.
Además del recorrido botánico, quienes escojan la entrada completa podrán acceder también al interior del Palacio de Liria y a su colección artística, con obras de Velázquez, Goya, Rubens o Tiziano. A eso se suma la exposición temporal Noches y días, del artista José María Sicilia, instalada en distintas salas históricas del edificio.
La combinación entre patrimonio clásico y arte contemporáneo encaja bastante bien con el momento que vive Madrid, donde cada vez más instituciones culturales intentan abrir espacios tradicionalmente cerrados y ofrecer experiencias más exclusivas, pausadas y ligadas al patrimonio urbano.
Las visitas tendrán aforo muy limitado —solo 30 personas por grupo— y se realizarán por la mañana, antes de que el calor transforme completamente el ritmo del centro de la ciudad. Ese detalle también cambia la sensación del recorrido: jardines silenciosos, menos turistas y una imagen muy distinta del Madrid habitual.
El Palacio de Liria ocupa desde hace siglos una posición singular dentro de la ciudad. Rodeado por Chamberí, Malasaña y Conde Duque, funciona casi como una isla histórica dentro de un Madrid cada vez más acelerado. La apertura temporal de sus jardines no solo permite entrar en un espacio privado excepcional: también ofrece otra manera de mirar el centro, más tranquila, más escondida y mucho menos conocida incluso para muchos madrileños.