La crecida del Jarama en la zona de San Fernando de Henares inundó las construcciones erigidas a orillas del río y volvió a plantear la cuestión de la urbanización en áreas susceptibles de inundación.
Tras la subida del nivel del agua, las construcciones temporales y los corrales para animales quedaron anegados. En los días en que se declaró el nivel rojo de peligro para los ríos Jarama, Henares y Alberche, los ecologistas advirtieron de que estas instalaciones se encuentran en un territorio protegido, oficialmente clasificado como zona inundable, donde está prohibida la construcción.
Según la Plataforma Ecologista de Madrid, este problema se repite desde hace años: ya se registraron casos similares durante el episodio de Filomena y en las inundaciones del año pasado. Los activistas también señalan la acumulación de residuos y la presión que esto supone para el ecosistema fluvial.
El Ayuntamiento afirma que no se trata de viviendas, sino de huertos y casetas de uso temporal. Se avisó a los propietarios con antelación y se evacuó a los animales. Al mismo tiempo, los servicios municipales continúan con el procedimiento administrativo por ocupación ilegal del suelo.
Los ecologistas insisten en que llevan varios años enviando denuncias al Ayuntamiento, a las autoridades regionales y a la Confederación Hidrográfica del Tajo, pero aún no se ha encontrado una solución estructural. La nueva inundación no ha hecho más que confirmar la vulnerabilidad de este tramo de la ribera ante futuras crecidas.