El sistema está especialmente diseñado para tratar patologías complejas como desprendimientos de retina, hemorragias vítreas, agujeros maculares, retinopatía diabética, desgarros retinianos y cataratas. Gracias a un mayor control durante la intervención, los especialistas podrán trabajar con técnicas menos invasivas y aumentar la seguridad de los procedimientos.
Una de las principales novedades es la monitorización en tiempo real del volumen de líquido que entra y sale del ojo. El equipo ajusta automáticamente ambos flujos para mantener estable la presión intraocular durante toda la operación, mejorando el control del cirujano y reduciendo el riesgo de complicaciones.
La plataforma incorpora además una sonda de vitrectomía capaz de alcanzar 30.000 cortes por minuto, una velocidad muy superior a la de los sistemas convencionales. Esto permite intervenir muy cerca de la retina con mayor precisión y minimizar el riesgo de lesiones en una de las estructuras más delicadas del ojo. También cuenta con un sistema de iluminación LED que mejora la visualización de los tejidos y facilita distinguir con mayor claridad las zonas sobre las que se debe actuar.
Otra de las mejoras es la utilización de instrumental de pequeño calibre, que permite realizar incisiones mínimas y, en muchos casos, evitar la colocación de puntos de sutura. El equipamiento incorpora igualmente un nuevo láser capaz de aplicar hasta cuatro impactos simultáneos, una función especialmente útil en tratamientos de retina que reduce la duración de determinadas intervenciones.
El nuevo dispositivo también integra en una sola plataforma la cirugía de cataratas y la de retina. Hasta ahora era necesario utilizar equipos diferentes cuando ambas técnicas debían combinarse en una misma operación. Esta innovación simplifica los procedimientos, mejora la eficiencia del quirófano y permite ofrecer una atención más avanzada a pacientes con patologías oculares complejas.