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El golf conquista Madrid y rompe barreras sociales en los clubes locales

El golf deja atrás su imagen elitista en Madrid. Cada vez más jubilados y vecinos se suman a los clubes. El deporte crece y se acerca a los 100.000 federados. Los campos se llenan y la ciudad adapta su ritmo.

Foto por Depositphotos
Por · Madrid ·

El golf está cambiando el pulso de Madrid. Lo que antes parecía reservado a unos pocos, hoy se abre paso entre quienes buscan nuevas formas de socializar y moverse al aire libre. Los lunes por la mañana, los campos ya no son territorio exclusivo de expertos: grupos de jubilados y aficionados llenan el Club Olivar de la Hinojosa, junto a Ifema, en torneos donde el ambiente es relajado y la etiqueta se adapta al ritmo de quienes disfrutan del juego sin prisas.

La Real Federación de Golf de Madrid confirma el auge: la comunidad roza los 100.000 federados, una cifra que hace apenas cinco años parecía lejana. El crecimiento se nota sobre todo entre quienes superan los 60 años, que encuentran en el golf una excusa perfecta para mantenerse activos y ampliar su círculo social. Asociaciones como Los Lunes al Golf, nacida hace dos décadas entre amigos, han multiplicado sus miembros y organizan decenas de torneos al año, siempre con la idea de compartir más allá del green.

El atractivo del golf en Madrid va más allá del deporte. La posibilidad de jugar en entornos naturales, conversar durante el recorrido y terminar la jornada compartiendo mesa, ha convertido a los clubes en puntos de encuentro para quienes buscan algo más que ejercicio físico. La federación destaca que la variedad de instalaciones —desde campos abiertos hasta clubes privados o militares— permite que cada jugador encuentre su espacio, sin importar experiencia o presupuesto.

El precio ya no es una barrera insalvable. En la escuela de la federación, en el Parque Deportivo Puerta de Hierro, jugar una ronda de pitch & putt cuesta menos de 17 euros. En campos largos como el Olivar de la Hinojosa, la tarifa varía, pero la oferta es amplia y se adapta a distintos bolsillos. La federación insiste en que la diversidad de campos se traduce en una comunidad de jugadores cada vez más heterogénea.

El requisito de estar federado sigue siendo clave para acceder a los campos y participar en torneos. La cuota anual, que oscila entre 19 y 90 euros según la categoría, financia torneos, formación y programas escolares. La Escuela de la Real Federación de Golf en Madrid, la mayor de Europa, acoge a miles de alumnos de todas las edades y también a personas con discapacidad intelectual, demostrando que el golf puede ser realmente inclusivo.

El cuidado de los campos, tradicionalmente polémico por el consumo de agua, se gestiona ahora de forma más sostenible. La mayoría utiliza agua regenerada y no potable, y la biodiversidad se ha convertido en un valor añadido: aves, conejos y hasta zorros encuentran refugio en estos espacios verdes. La federación trabaja para identificar y proteger las especies autóctonas que conviven con los jugadores.

Madrid ya empieza a moverse en esa dirección: el golf se integra en la vida cotidiana, suma nuevos adeptos y deja atrás el estigma de deporte exclusivo. Los clubes, antes cerrados, se abren a la ciudad y a quienes buscan una forma diferente de disfrutar del tiempo libre.

El Club Olivar de la Hinojosa, situado junto a Ifema, es uno de los referentes del golf madrileño. Su ubicación facilita el acceso desde distintos puntos de la ciudad y su ambiente combina tradición y apertura. Aquí, tanto veteranos como recién llegados encuentran un espacio donde el respeto al campo y a los compañeros marca la diferencia. El club refleja la transformación del golf en Madrid: menos rígido, más cercano y cada vez más presente en la agenda de quienes buscan nuevas experiencias urbanas.

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