El anuncio lo realizó el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su visita al Puesto de Mando Avanzado de Navaluenga, en Ávila, acompañado por el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Sánchez señaló que 2026 está siendo uno de los años más duros en materia de incendios, con cerca de 150.000 hectáreas calcinadas y una campaña muy por encima de la registrada el año anterior.
La declaración permitirá activar un amplio paquete de ayudas para particulares, empresas, explotaciones agrarias y administraciones locales. El objetivo es facilitar la reparación de viviendas e infraestructuras, recuperar servicios públicos y apoyar a quienes han perdido parte de su actividad o de su patrimonio como consecuencia del fuego.
En Castilla y León, la Junta ya había solicitado esta declaración para las zonas afectadas de Ávila. Además, el Ejecutivo autonómico ha anunciado que se personará como acusación en la investigación del incendio de Burgohondo, cuya causa se atribuye a una imprudencia, al tiempo que trabaja con agricultores y ganaderos para atender las explotaciones dañadas y garantizar el suministro de alimento para el ganado.
Castilla-La Mancha seguirá el mismo camino tras el gran incendio declarado en Guadalajara. El Gobierno regional solicitará también la declaración de zona gravemente afectada y estudia recurrir al Fondo de Solidaridad de la Unión Europea para afrontar parte de los costes de la reconstrucción y la recuperación ambiental.
En Madrid, donde el incendio ha alterado la vida de miles de vecinos durante varios días, la medida supone un respaldo para los municipios que ahora deberán reparar infraestructuras, recuperar espacios naturales y ayudar a las familias afectadas. La prioridad deja de ser únicamente contener las llamas y pasa a centrarse también en reconstruir un territorio que ha sufrido uno de los episodios más graves de los últimos años.
La recuperación no será inmediata. Bosques, explotaciones agrícolas, viviendas y pequeños negocios necesitarán meses de trabajo para volver a la normalidad. El efecto se notará mucho después de que desaparezca el humo, en unos municipios que afrontan el reto de reconstruirse sin perder de vista la prevención para reducir el impacto de futuros incendios.