Más Madrid ha presentado alegaciones formales al Ayuntamiento para frenar la licencia del evento. La formación sostiene que el festival podría superar los límites legales de ruido y afectar a miles de vecinos tanto en la capital como en municipios cercanos como Getafe.
Uno de los puntos clave es el estudio acústico del propio evento, que reconoce que se sobrepasarán los niveles ordinarios y solicita una exención municipal. Para la oposición, autorizar el festival en estas condiciones supondría aceptar incumplimientos desde el inicio.
El plan de movilidad también está en el centro de las críticas. Según Más Madrid, las medidas propuestas repiten errores de ediciones anteriores: atascos, falta de soluciones de aparcamiento y un modelo que prioriza VTC frente al taxi, generando saturación en los accesos.
Desde el grupo municipal se reclama más tiempo para analizar el expediente y revisar aspectos urbanísticos, de seguridad y transporte. Advierten de que la decisión tendrá un impacto directo en el descanso nocturno, la movilidad y el coste que asume la ciudad.
El Ayuntamiento deberá decidir ahora si concede la licencia o introduce cambios en las condiciones. La resolución marcará no solo la celebración del festival, sino también el modelo de convivencia entre grandes eventos y vida de barrio.
El Mad Cool se ha consolidado como uno de los grandes reclamos culturales de Madrid, atrayendo a miles de asistentes y generando actividad económica. Pero cada edición reabre el mismo dilema: cómo equilibrar la vitalidad cultural con el derecho al descanso en una ciudad que no deja de crecer.