Confirma tu correo electrónico para activar tu cuenta.

La subida del alquiler amenaza a las librerías independientes de Madrid

Las librerías independientes de Madrid viven con una preocupación cada vez más concreta: cuánto tiempo podrán seguir en sus locales. La subida de los alquileres ya no afecta solo a viviendas o bares del centro; también amenaza a espacios culturales de barrio que funcionan como punto de encuentro para lectores, vecinos y autores.

Foto por JJFarq / Shutterstock / FOTODOM
Por · Madrid ·

Según una encuesta de la Asociación de Librerías de Madrid, más del 80% de estos negocios ocupa locales en alquiler. Solo un 14,3% tiene garantizada su continuidad y un 41% reconoce un riesgo alto o muy alto de perder el espacio en los próximos dos años.

El problema se entiende mejor con casos concretos. En Chueca, la Librería Berkana lleva abierta desde 1993 y ha visto cambiar el barrio por completo. Su responsable, Mili Hernández, recuerda que el alquiler pasó de 125.000 pesetas a 2.700 euros mensuales, después de haber llegado incluso a 4.500 euros. Con esos números, cualquier nueva subida puede dejar el negocio fuera de juego.

En Arganzuela, la Librería Balqís también trabaja con márgenes muy ajustados. Beatriz Martín paga 2.000 euros al mes y explica que el beneficio de una librería rara vez supera el 30%. Su contrato termina en tres años y medio, pero la incertidumbre sobre el mercado pesa ya en cada decisión.

Lavapiés vive una presión parecida. La Librería Grant, dirigida por Sergio Bang, acaba de cumplir 12 años y destina más de un tercio de sus beneficios al alquiler. Aun así, el proyecto ha apostado por crecer con una nueva librería cerca del Retiro, una decisión que mezcla riesgo, vocación y confianza en el vínculo con los lectores.

En el barrio de Salamanca, la Librería Pérgamo afronta el final de su contrato con una preocupación similar. Su responsable, Pablo Cerezo, calcula que el alquiler se lleva alrededor del 60% de las ganancias y advierte de que los precios del local responden más a la lógica de la inversión y el turismo que a la vida diaria del barrio.

La presión ya tiene consecuencias. Una de cada tres librerías ha renunciado a contratar personal, ha reducido inversiones o incluso se plantea cerrar. Desde la Asociación de Librerías de Madrid recuerdan que para cubrir un alquiler de 1.500 euros haría falta vender más de 300 libros al mes solo para pagar el local.

Perder librerías no significa únicamente perder comercios. Significa quedarse sin clubes de lectura, presentaciones, debates, escaparates cuidados y lugares donde la vida cultural ocurre a escala de barrio. La pregunta ahora es si la ciudad puede proteger esos espacios antes de que el alquiler los expulse de las calles donde todavía crean comunidad.

Si has encontrado una errata o un error, selecciona el fragmento de texto que lo contiene y presiona Ctrl+


Recomendaciones