La vida en Madrid podría cambiar más de lo que parece por una cuestión que, a simple vista, suena lejana: la planificación energética. La Comunidad alerta de que la falta de decisiones claras sobre el suministro eléctrico y el futuro de la central nuclear de Almaraz está dejando en el aire la construcción de 116.000 viviendas y la puesta en marcha de 200 proyectos ligados a la digitalización y la inteligencia artificial. El ritmo de la ciudad, sus barrios y la llegada de nuevos vecinos se ven condicionados por un atasco que ya se nota en el día a día de quienes buscan casa o impulsan negocios.
El consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, Carlos Novillo, ha insistido en que la situación no solo no mejora, sino que se agrava tras el apagón del 28 de abril y el colapso energético que lo acompañó. Desde la Puerta del Sol, el mensaje es claro: si el Gobierno central no resuelve el futuro de Almaraz y no garantiza el suministro, Madrid tendrá que frenar su crecimiento. Novillo señala que la falta de rigor en la planificación estatal ha dejado fuera a 200 proyectos industriales, muchos de ellos esenciales para el desarrollo tecnológico de la región.
El impacto se nota especialmente en los nuevos desarrollos urbanísticos del sureste, que podrían retrasarse más allá de 2030. La comparación es directa: si el Canal de Isabel II no hubiera planificado el agua, tampoco se podrían abrir nuevas viviendas. Ahora, la energía se convierte en el nuevo cuello de botella para el crecimiento de la ciudad.
El consejero recuerda que el compromiso del Ministerio de Energía era incorporar estos desarrollos durante el periodo de alegaciones, pero la respuesta sigue sin llegar y el decreto acumula más de un año de retraso. Mientras tanto, la incertidumbre sobre la central de Almaraz añade presión: la decisión sobre su cierre o continuidad sigue pendiente, y la falta de una postura clara complica la planificación técnica y la seguridad de la instalación.
En Madrid, la energía no es solo un asunto de expertos: afecta a quienes buscan piso, a quienes trabajan en sectores tecnológicos y a quienes ven cómo la ciudad ajusta su ritmo. La espera por una solución se traduce en proyectos parados y en la sensación de que el futuro inmediato depende, más que nunca, de decisiones que se toman lejos de los barrios.
La central nuclear de Almaraz, situada en la provincia de Cáceres, lleva décadas siendo un pilar del suministro eléctrico para Madrid y otras regiones. Su futuro ha estado en debate en los últimos años, con propuestas de cierre y prórrogas sujetas a negociaciones políticas y técnicas. Para muchos en la capital, Almaraz es un nombre que aparece en los titulares cuando se habla de energía, pero su influencia se siente en la estabilidad de la red y en la capacidad de la ciudad para seguir creciendo sin sobresaltos.