La decisión del Tribunal Superior de Justicia de Madrid vuelve a dejar en pausa la transformación de Montegancedo, una de las grandes operaciones urbanísticas previstas en Pozuelo de Alarcón. El desarrollo de más de mil viviendas de alto nivel, que prometía cambiar la vida y el paisaje de la zona, seguirá esperando. El tribunal ha rechazado el recurso presentado por el Ayuntamiento y las promotoras, que buscaban reactivar las obras de urbanización en un entorno de pinar y encinar de 69 hectáreas.
La suspensión, que ya estaba en vigor desde el pasado julio, responde a la falta de una evaluación ambiental clara sobre el impacto real del proyecto. La Federación de Ecologistas en Acción había solicitado medidas cautelares para evitar la desaparición de este pulmón verde, y la justicia ha dado prioridad a la protección ecológica frente a los intereses económicos de los propietarios del suelo.
El fallo subraya que, si se permitiera avanzar las obras antes de una sentencia definitiva, el daño al entorno sería irreversible. Ni la caución económica propuesta por las promotoras ni los argumentos del consistorio han sido suficientes para levantar la paralización. Además, el tribunal ha impuesto las costas del proceso a las tres entidades que recurrieron.
Desde el Ayuntamiento de Pozuelo aseguran que estudian recurrir la sentencia, aunque confían en que la situación se resuelva pronto y de forma favorable para el municipio. El próximo 26 de febrero está prevista una nueva vista que podría aclarar el futuro de Montegancedo y, con él, el ritmo de crecimiento de la ciudad.
Montegancedo es una de las últimas grandes bolsas de suelo natural en el oeste de Madrid. Su pinar y encinar, poco transitados pero muy valorados por quienes buscan aire libre cerca de la capital, han resistido durante años la presión urbanística. El debate sobre su futuro refleja la tensión entre la necesidad de vivienda y la protección de los espacios verdes, una cuestión cada vez más presente en la agenda urbana de Madrid y su área metropolitana.