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Cómo observar el eclipse de Madrid sin poner en riesgo los ojos

El eclipse solar del 12 de agosto ha disparado la expectación en Madrid, pero también las advertencias de los especialistas. Mirar directamente al Sol sin una protección adecuada, aunque sea durante poco tiempo, puede causar lesiones permanentes en la retina sin provocar dolor inmediato.

Foto por Victor Sanchez G / Shutterstock / FOTODOM
Por · Madrid ·

El daño se conoce como retinopatía solar y aparece cuando la radiación afecta a las células encargadas de la visión central. Las consecuencias pueden incluir una mancha oscura, visión borrosa, distorsión de las imágenes o dificultades para distinguir detalles y leer.

El principal peligro es que la retina no tiene receptores del dolor. Una persona puede continuar observando el eclipse sin notar molestias y descubrir horas después que su visión ha quedado alterada. Algunas lesiones mejoran con el tiempo, pero otras pueden dejar secuelas irreversibles.

La única forma segura de mirar directamente al Sol es utilizar gafas especiales para eclipses que cumplan la norma internacional ISO 12312-2. La referencia debe aparecer claramente en el producto y los filtros deben encontrarse en perfecto estado, sin arañazos, perforaciones ni zonas deterioradas.

Las gafas de sol convencionales no ofrecen protección suficiente, por muy oscuras que sean. Tampoco sirven radiografías, cristales ahumados, discos compactos, negativos fotográficos ni otros métodos caseros que pueden reducir la luz visible sin bloquear la radiación peligrosa.

Los prismáticos, telescopios y cámaras necesitan filtros solares específicos colocados en la parte delantera del instrumento. Nunca deben utilizarse unas gafas de eclipse para mirar a través de estos dispositivos, ya que la concentración de la luz puede dañar el filtro y provocar lesiones graves.

Madrid quedará fuera de la franja de totalidad, por lo que el Sol nunca estará completamente cubierto dentro de la capital. Esto significa que las gafas homologadas deberán mantenerse puestas durante toda la observación, incluso cuando apenas quede visible una pequeña parte del disco solar.

Los niños deben observar el fenómeno bajo la supervisión constante de un adulto. Conviene explicarles antes cómo ponerse las gafas, comprobar que cubren bien los ojos y evitar que miren al Sol mientras se las colocan o se las quitan.

La jornada puede convertirse en una experiencia inolvidable sin asumir riesgos innecesarios. Preparar con tiempo la protección, comprarla en establecimientos fiables y seguir las instrucciones permitirá disfrutar del eclipse sin que unos segundos de curiosidad terminen dejando una lesión para toda la vida.

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