La muestra forma parte de PHotoEspaña y lleva por título Endiometrosis. El dolor silenciado 1860-2026. En ella, Abril utiliza la fotografía para transformar una experiencia física y emocional en una imagen difícil de esquivar: cuerpos doblados, manos en la cara, gestos de agotamiento y escenas de vulnerabilidad cotidiana.
La exposición está compuesta por siete trípticos que retratan a seis mujeres y a un hombre trans. No buscan explicar la enfermedad desde una mirada médica, sino mostrar lo que muchas veces queda fuera de la consulta: el dolor que se vive en la cama, en el baño, en soledad o bajo la sensación de no ser creída.
Abril parte también de su propia experiencia. La artista ha contado que llegó a mezclar sus lágrimas con los químicos de las fotografías, un gesto que refuerza el carácter íntimo de la obra y convierte el proceso creativo en parte del relato.
La endometriosis fue descrita por primera vez en 1860, pero sigue siendo una enfermedad infradiagnosticada y poco reconocida socialmente. La Organización Mundial de la Salud calcula que afecta a unos 190 millones de mujeres y niñas en edad reproductiva en todo el mundo, aunque el impacto real alcanza también a personas trans y no binarias con útero.
La muestra dialoga con una conversación cada vez más visible sobre el dolor menstrual, la salud ginecológica y la tendencia a minimizar síntomas que condicionan la vida diaria. El mensaje de fondo es claro: el dolor no debería normalizarse ni quedar reducido a algo que se soporta en silencio.
El Museo del Romanticismo aporta además un contraste especial. En un espacio asociado a interiores históricos, retratos y vidas femeninas del siglo XIX, la obra de Laia Abril introduce un dolor contemporáneo que también habla de memoria, cuerpo y representación.
La exposición suma una propuesta cultural que va más allá de la contemplación estética. Invita a mirar de frente una enfermedad común, poco entendida y profundamente cotidiana. Y recuerda que un museo también puede servir para nombrar aquello que muchas personas llevan años viviendo sin suficiente escucha.