El Cine Doré, en pleno Lavapiés, acaba de situarse entre los diez mejores cines del mundo según la última selección de Time Out. Este reconocimiento internacional llega en un momento clave para la vida cultural madrileña, donde las salas de cine buscan su espacio frente al auge de las plataformas y los cambios en los hábitos de ocio. Para quienes disfrutan de la gran pantalla, la noticia refuerza la agenda de planes urbanos y devuelve protagonismo a un espacio que forma parte de la memoria colectiva de la ciudad.
El listado de Time Out, elaborado con la colaboración de expertos locales, destaca cines emblemáticos de ciudades como Tokio, París o Los Ángeles, pero solo uno de Madrid ha logrado entrar en el top: el Doré, que ocupa el séptimo puesto. Su fachada art déco y su historia, que arranca en 1923, lo convierten en un referente para generaciones de madrileños. El cine ha sobrevivido a cierres, a la guerra y a décadas de transformación urbana, manteniendo su esencia de punto de encuentro y refugio cultural.
Tras cerrar en los años sesenta, el Doré reabrió en 1989 bajo la gestión del Ayuntamiento, conservando elementos originales y sumando nuevas salas, terraza para las noches de verano, cafetería y librería. Hoy es la sede de la Filmoteca Española y un lugar habitual para quienes buscan cine clásico, ciclos temáticos o simplemente una experiencia diferente en el centro de Madrid. El apodo de 'El Palacio de las Pipas' sigue vivo, recordando la costumbre de los vecinos de acudir con pipas de girasol a las proyecciones.
El Doré no solo es una sala de cine: es un termómetro de la vida cultural de Lavapiés y un ejemplo de cómo los espacios históricos pueden adaptarse sin perder su carácter. Su programación, variada y cuidada, atrae tanto a cinéfilos de toda la ciudad como a quienes descubren el cine de autor por primera vez. En un barrio que cambia a ritmo acelerado, el Doré mantiene su papel de faro cultural y punto de encuentro intergeneracional. Madrid ya empieza a moverse en esa dirección.