La principal afección se producirá en el enlace de Casa de Campo. No se podrá acceder a la A-5 en sentido salida desde la M-30, tampoco desde la calzada interior, por lo que será necesario utilizar recorridos alternativos antes de llegar a este punto.
La primera fase de los trabajos consistirá en demoler la losa de hormigón de la rampa del túnel actual. Esta estructura ha permitido mantener los desvíos provisionales durante las obras, pero debe retirarse para completar la conexión con la nueva galería.
Después se construirá la estructura definitiva, se repondrán los rellenos y se recuperará el desvío provisional. Entre el 10 y el 13 de agosto se instalarán además catorce vigas de unos treinta metros, una operación que se realizará durante la noche con maquinaria de gran tonelaje.
Para los trayectos largos, el Ayuntamiento recomienda utilizar la A-42 o la Vía Lusitana para enlazar con la M-40. Otra posibilidad será recorrer General Ricardos hasta la avenida de los Poblados o, desde el norte de la M-30, conectar con la A-6 y llegar después a la A-5 por Cuatro Vientos.
Los desplazamientos locales podrán realizarse por el paseo del Marqués de Monistrol, el paseo de Extremadura o la avenida de Portugal. También habrá alternativas a través de Saavedra Fajardo, Pablo Casals, Sepúlveda, el puente de San Isidro y la Vía Carpetana.
El cierre se ha concentrado en agosto para aprovechar el descenso habitual del tráfico, aunque las rutas alternativas pueden registrar más circulación y retenciones. Quienes atraviesen la zona oeste deberán reservar tiempo adicional y revisar el itinerario antes de salir.
La obra civil del nuevo túnel está prevista para septiembre y después comenzará la urbanización del Paseo Verde del Suroeste. El futuro corredor tendrá 3,2 kilómetros y conectará Madrid Río, la Casa de Campo y la Cuña Verde de Latina.
La apertura del subterráneo cambiará la movilidad de barrios como Lucero, Aluche, Las Águilas y Campamento. Hasta entonces, el corte de agosto será uno de los momentos más delicados de unas obras que buscan retirar buena parte del tráfico de la superficie de la A-5.