Entre las últimas incorporaciones están las plantas del depósito y estación elevadora de Soto del Real, las instalaciones de Miraflores y la depuradora de La Reguera, en Móstoles. Estas nuevas plantas se encuentran en la fase final de acondicionamiento y aportarán conjuntamente cerca de cuatro megavatios de potencia cuando estén plenamente operativas.
Con las incorporaciones realizadas desde 2025, Canal cuenta ya con 43 instalaciones fotovoltaicas que rondan los 21 megavatios. Los paneles aparecen sobre cubiertas y terrenos vinculados a infraestructuras hidráulicas repartidas por distintos municipios, aprovechando superficies que ya forman parte del sistema de abastecimiento y saneamiento.
La electricidad producida se utiliza principalmente en las propias instalaciones. Bombear agua, depurarla o moverla por la red exige un consumo energético considerable, por lo que generar electricidad en esos mismos puntos permite reducir la cantidad que debe tomarse de la red convencional. Cuando existe producción sobrante, determinados centros pueden verterla al sistema eléctrico.
La solar tampoco trabaja sola. Algunas plantas se combinan con instalaciones hidroeléctricas, minihidráulicas o sistemas que aprovechan el biogás generado durante el tratamiento de aguas residuales. Esa mezcla permite producir energía a distintas horas y aprovechar procesos que ya forman parte del ciclo del agua.
El despliegue fotovoltaico continuará durante los próximos años. La previsión es alcanzar alrededor de 63 instalaciones y unos 43 megavatios de potencia solar, dentro de un programa que supera los 50 millones de euros de inversión y que cuenta parcialmente con financiación europea.
El objetivo final está marcado para 2030: conseguir que Canal produzca anualmente tanta electricidad como necesita para desarrollar su actividad. La compañía aspira así a convertirse en la primera gran empresa europea dedicada al ciclo integral del agua capaz de alcanzar ese equilibrio energético.
Para los madrileños el cambio será poco visible desde la calle, pero ocurre detrás de gestos tan cotidianos como abrir un grifo o tirar de la cisterna. Depósitos, estaciones de bombeo y depuradoras que tradicionalmente consumían grandes cantidades de electricidad están empezando también a producirla, convirtiendo la propia red del agua en una extensa red energética repartida por la Comunidad.