El miércoles 20 de mayo el termómetro rondará los 31 grados en Madrid, con cielos parcialmente nubosos y una sensación mucho más seca y luminosa que la de la semana pasada. El jueves el calor dará otro paso: se esperan hasta 33 grados y un día muy soleado, de esos en los que caminar a mediodía por zonas sin sombra empieza a hacerse pesado.
El pico llegará entre el viernes y el sábado, cuando la capital podría alcanzar los 34 grados. Las mínimas también subirán y se moverán en torno a los 16-18 grados, por lo que las noches dejarán de sentirse tan frescas. No será todavía una noche tropical clara en todos los barrios, pero sí un anticipo de ese calor sostenido que empieza a alargar el verano madrileño.
La causa está en la llegada de altas presiones y aire cálido que empujará las temperaturas al alza en buena parte del centro, sur y nordeste peninsular. AEMET prevé que muchas zonas superen los 30 grados durante la segunda mitad de la semana, con valores incluso más altos en el interior y el sur de España.
En la práctica, Madrid empezará a funcionar con hábitos de verano antes de tiempo. Más terrazas por la tarde, más gente buscando sombra en parques, más consumo de agua y menos ganas de cruzar plazas duras a pleno sol. También será una semana para tener cuidado con niños, mayores y personas que trabajan muchas horas al aire libre.
El domingo el calor seguirá, aunque podría suavizarse ligeramente. La previsión apunta a máximas en torno a los 32 grados y algo más de nubosidad, sin grandes cambios en el ambiente general. El lunes, de momento, mantiene la misma línea: cielo bastante despejado y temperaturas cercanas a los 33 grados.
Estos episodios de calor adelantado se han vuelto más habituales en Madrid. Lo llamativo no es solo alcanzar los 30 grados en mayo, sino la facilidad con la que la ciudad pasa en pocos días de chaquetas y lluvia a un ambiente casi veraniego. Para muchos vecinos, esa transición cada vez más brusca ya forma parte del calendario real de la capital.