El aviso permaneció activo entre las 13:00 y las 20:00 horas en las áreas Metropolitana y Henares y Sur, Vegas y Oeste. En la Sierra el nivel fue amarillo, aunque las zonas más bajas también registraron temperaturas muy elevadas.
Madrid capital se movió en torno a los 38 grados durante las horas centrales, con una mínima cercana a los 24. El calor se dejó sentir especialmente en calles con poca sombra, plazas asfaltadas y barrios densos donde la temperatura tarda más en bajar después de la puesta de sol.
Municipios como Alcalá de Henares, Aranjuez, Getafe y Navalcarnero estuvieron entre los puntos donde el episodio resultó más intenso. En los valles del este y del sur de la Comunidad, los termómetros podían acercarse localmente a la barrera de los 40 grados.
El cielo permaneció mayoritariamente despejado, aunque en la Sierra apareció algo de nubosidad de evolución durante la tarde. El viento fue flojo, con predominio del sur y suroeste en las horas de más calor, sin aportar un alivio significativo.
Las temperaturas nocturnas volvieron a ser otro de los problemas. En la capital apenas descendieron de los 24 grados, prolongando el calor durante la madrugada y dificultando que viviendas y calles recuperaran temperaturas más confortables.
Las recomendaciones se centraron en evitar esfuerzos físicos durante las horas centrales, beber agua con frecuencia y reducir la exposición directa al sol. Mayores, niños, personas con enfermedades crónicas y quienes trabajan al aire libre fueron los grupos que necesitaron mayor precaución.
La jornada dejó claro que el calor no desaparece cuando termina la tarde. En Madrid, las máximas extremas se combinan cada vez más con noches muy cálidas, obligando a reorganizar desde los paseos y el deporte hasta los horarios de trabajo y los planes al aire libre durante buena parte del verano.