La previsión apunta a cielos despejados, mucho sol y ambiente seco, con temperaturas que irán ganando fuerza a partir del martes. En la ciudad de Madrid, los termómetros se moverán entre los 33 grados del lunes y valores cercanos a los 37 grados el martes, antes de mantenerse alrededor de los 36 el miércoles.
La AEMET mantiene avisos amarillos por altas temperaturas en la zona Metropolitana y Henares para el martes y el miércoles. El aviso del martes contempla máximas de 37 grados entre las 13:00 y las 21:00, mientras que el miércoles el umbral previsto baja ligeramente hasta los 36 grados.
El calor se notará con más intensidad en los valles del centro y sur de la Comunidad, especialmente en áreas urbanas y municipios donde el asfalto, el tráfico y la falta de sombra elevan la sensación térmica. Getafe, Leganés, Aranjuez o el corredor del Henares volverán a vivir tardes especialmente pesadas.
El viento soplará flojo, con predominio del sur y suroeste en las horas centrales, lo que puede reforzar la sensación de bochorno en calles, terrazas y paradas de transporte público. La ausencia de nubosidad dejará jornadas muy luminosas, pero también pocas oportunidades de alivio durante el día.
La ligera bajada de las mínimas ayudará a dormir algo mejor que en episodios anteriores, sobre todo en la Sierra y en zonas menos densas. En la capital, sin embargo, las noches seguirán siendo cálidas y muchas viviendas conservarán el calor acumulado durante la tarde.
El episodio obliga a ajustar rutinas: evitar esfuerzos en las horas centrales, hidratarse con frecuencia, buscar sombra y prestar atención a personas mayores, niños pequeños o vecinos que vivan solos. En días así, moverse por Madrid también exige más margen y menos improvisación.
La semana deja una imagen conocida del verano madrileño: noches algo menos sofocantes, tardes muy calurosas y una ciudad que adapta horarios, planes y desplazamientos al termómetro. El calor no paraliza Madrid, pero sí cambia la forma de vivirla desde primera hora hasta la caída del sol.