Durante cuatro días, locales, plazas y espacios culturales del barrio funcionarán como pequeños escenarios. La propuesta mezcla historia, arte, música y gastronomía, con planes pensados tanto para quienes viven cerca como para quienes buscan una excusa distinta para pasear por el centro.
Uno de los grandes atractivos serán las visitas guiadas a espacios con mucha memoria. Entre ellos, la iglesia de las Trinitarias Descalzas y la farmacia Cervantes León, una de las boticas más antiguas de España, que conserva parte de la atmósfera del siglo XVII.
El programa también incluye talleres de cocina, batucada, encuentros con artistas, presentaciones de libros y maridajes de vino y literatura. La idea no es concentrar todo en un único punto, sino repartir la actividad por el barrio y llevar público a distintos comercios y espacios.
La agenda suma además un concurso de cortos en colaboración con la Escuela Séptima Ars. El cierre llegará el 14 de junio en la plaza de Santa Ana, con proyección de un corto, estreno de documental, entrega de premios y un concierto abierto al público.
Cultuletras juega con el pasado literario de la zona sin quedarse atrapado en él. Cervantes, Quevedo y otros nombres ligados al barrio aparecen como parte de una identidad que sigue viva, pero el foco está también en los creadores actuales, los pequeños negocios y la vida cultural de hoy.
Para los comerciantes, la cita ayuda a mover el barrio en una franja que va más allá del turismo rápido o la noche. Durante esos días, las calles pueden atraer a familias, curiosos, lectores, vecinos de otros distritos y personas que quizá no entrarían en una galería o en una visita histórica si no fuera por una programación abierta.
Para quien vive en Madrid, Cultuletras ofrece algo sencillo y valioso: una manera de mirar el centro con más calma. Entre terrazas, librerías, conventos, farmacias antiguas y plazas llenas de actividad, el Barrio de las Letras recuerda que todavía puede ser un lugar para descubrir, no solo para pasar de largo.