Las series lideran este crecimiento. Producciones como La Casa de Papel, Élite o Velvet han convertido la ciudad en escaparate global y generan miles de empleos directos e indirectos.
El impacto se extiende más allá del sector audiovisual. Rodajes en zonas como Gran Vía o la Plaza Mayor dinamizan hoteles, restaurantes y transporte, creando un efecto económico que se percibe en distintos barrios.
El crecimiento se ha acelerado tras la pandemia, con una mayor presencia de producciones internacionales. La labor de Madrid Film Office ha sido clave para atraer proyectos y facilitar rodajes en la ciudad.
El sector también redefine el empleo. Aunque predomina el trabajo temporal, miles de profesionales encuentran oportunidades en un ecosistema formado en su mayoría por pequeñas productoras y servicios técnicos.
Madrid refuerza así su papel como plató internacional, combinando infraestructura, talento y localizaciones reconocibles. La ciudad no solo se ve en pantalla: también se transforma a partir de lo que ocurre detrás de las cámaras.
El audiovisual deja de ser un sector más para convertirse en un motor urbano. Su impacto ya forma parte del día a día y redefine cómo Madrid se proyecta y se vive dentro y fuera de España.