En pleno corazón de La Latina, cuatro vecinos mayores se mantienen firmes en sus apartamentos municipales de la calle de Jerte. El Ayuntamiento de Madrid ha iniciado acciones legales para desalojarlos, alegando la necesidad de una reforma integral en el edificio. Sin embargo, la desconfianza crece entre quienes aún resisten y las asociaciones vecinales, que temen que el traslado sea definitivo y que los pisos acaben destinados a otros usos.
Alejandro Ibáñez, de 81 años, lleva más de una década en estos apartamentos, pensados para personas mayores con pocos recursos. Desde hace meses, la mayoría de los residentes han aceptado el traslado a residencias repartidas por la Comunidad de Madrid. Solo quedan cuatro, convencidos de que si se marchan no podrán regresar. El Ayuntamiento insiste en que la rehabilitación es imprescindible para garantizar la seguridad, pero los vecinos denuncian que no han visto informes técnicos detallados ni pruebas de que el edificio sea inhabitable.
La propuesta municipal incluye el realojo temporal en residencias donde los servicios están cubiertos, aunque el copago puede llegar hasta el 86% de la pensión mensual, frente al 10-15% que pagaban en los apartamentos. Además, muchos de los nuevos destinos están lejos del barrio, lo que dificulta mantener la vida cotidiana y los lazos de siempre. Algunos de los que aceptaron el traslado lamentan ahora la decisión, al ver que las obras aún no han comenzado y que la vuelta a sus casas es incierta.
La Asociación Vecinal la Chispera acompaña a los residentes y cuestiona que no se puedan hacer las obras por fases, permitiendo que los mayores sigan en sus viviendas. Recuerdan que este modelo nació como una conquista social del barrio, pensado para quienes no podían permitirse una residencia privada. La sensación de desarraigo y la incertidumbre sobre el futuro pesan en el ambiente.
El Ayuntamiento asegura que, una vez terminada la reforma, todos podrán regresar a sus apartamentos en las mismas condiciones y que incluso se habilitarán más plazas. Mientras tanto, los cuatro vecinos que resisten reciben notificaciones y esperan la decisión judicial. La tensión se palpa en el edificio, convertido en símbolo de la lucha por la vivienda social en Madrid.
Los Apartamentos Municipales para Mayores San Francisco forman parte de una red de viviendas públicas que surgió en los años ochenta para dar respuesta a la soledad y la falta de recursos de muchos mayores en barrios históricos. Su ubicación en La Latina, cerca de mercados, centros de salud y vida de barrio, ha sido clave para mantener la autonomía y el arraigo de sus residentes. Hoy, el futuro de este modelo se debate entre la necesidad de modernizar los edificios y la urgencia de no romper los vínculos que dan sentido a la vida en Madrid.