El convoy salió desde la base militar de Torrejón de Ardoz y recorrió los 34 kilómetros hasta el hospital escoltado por Policía Nacional y agentes en moto. A su llegada, los pasajeros accedieron directamente a la planta de aislamiento mediante un circuito cerrado diseñado para evitar cualquier contacto con otros pacientes o personal ajeno al operativo.
Dentro del Gómez Ulla, la rutina también cambia. Los viajeros permanecerán en habitaciones individuales, sin visitas y bajo vigilancia médica constante mientras dure la cuarentena. El protocolo incluye pruebas PCR, controles diarios de temperatura y seguimiento específico ante posibles síntomas como fiebre, vómitos o dificultades respiratorias.
Si algún paciente desarrolla síntomas compatibles con el virus, será trasladado a zonas de aislamiento con presión negativa, uno de los sistemas más especializados para controlar enfermedades infecciosas. El hospital cuenta además con una Unidad de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel preparada para este tipo de situaciones excepcionales.
El operativo ha obligado a reforzar la coordinación entre distintos servicios públicos. Policía Nacional, Guardia Civil, Fuerzas Armadas, Protección Civil y Sanidad Exterior han participado en un despliegue poco habitual incluso para Madrid, una ciudad acostumbrada a gestionar grandes dispositivos de emergencia y seguridad.
Desde el hospital han insistido en transmitir tranquilidad. El personal sanitario especializado trabaja con protocolos ya ensayados en otras crisis sanitarias y recuerda que los viajeros son contactos en observación y no pacientes graves. La vigilancia busca precisamente detectar cualquier posible caso antes de que aparezcan complicaciones.
El seguimiento sanitario no responde solo a una cuestión preventiva. El hantavirus es una infección poco frecuente, pero potencialmente muy grave, capaz de provocar insuficiencia respiratoria severa y con tasas de mortalidad que pueden superar el 35% en algunos casos. Aunque las autoridades insisten en que el riesgo para la población general sigue siendo bajo, la rápida activación de protocolos de aislamiento busca evitar cualquier posible cadena de transmisión y contener un virus que, en determinadas variantes como la detectada en este brote, puede llegar a propagarse entre personas en contactos estrechos.
UPD: La situación ha cambiado desde el inicio de la cuarentena. El primer positivo español por hantavirus ya ha sido dado de alta tras superar la enfermedad y dar negativo en las pruebas exigidas por el protocolo. En cambio, el segundo caso confirmado, detectado durante el seguimiento de los viajeros del MV Hondius, permanece en la Unidad de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel del Gómez Ulla tras desarrollar febrícula. El resto de pasajeros continúa bajo observación, sin síntomas y con pruebas negativas, a la espera de nuevos controles que podrían permitirles seguir el aislamiento en casa si no aparecen nuevos positivos.