Carabanchel suma un nuevo motivo para estar en el mapa cultural de Madrid. El barrio, conocido por su vida de barrio y su mezcla de generaciones, acoge desde hace poco el mayor centro de patrimonio salesiano de España. En un momento en que la ciudad busca espacios que conecten pasado y presente, este enclave se convierte en guardián de la memoria de la orden de San Juan Bosco.
El proyecto, impulsado hace más de una década por Miguel Ángel Fernández, responde a una necesidad clara: evitar que la historia salesiana se diluya en tiempos de escasez de vocaciones. Fernández, junto a su equipo, ha recorrido durante años las casas salesianas de toda España para inventariar y reunir las piezas más valiosas. El resultado es un espacio que no es solo un depósito, sino un lugar pensado para conservar y compartir el legado con nuevas generaciones.
El centro ocupa el antiguo edificio de teología del colegio Salesiano de Carabanchel, junto al patio donde cada día se cruzan alumnos y vecinos. Allí, entre jardines históricos, se distribuyen estatuas, tallas, reliquias, fotografías y una biblioteca que ya supera los 100.000 libros. La primera planta está dedicada a imágenes religiosas, muchas de ellas restauradas en el propio taller del centro, donde se decide cuidadosamente qué piezas conservar y cuáles devolver a otras casas salesianas.
En una sala anexa, el archivo fotográfico crece cada día. Fernández se ha propuesto digitalizar y comentar un negativo diario, sumando ya 4.000 archivos que documentan la vida y la obra salesiana en España. La segunda planta alberga una biblioteca especializada en publicaciones salesianas, con 8.000 ejemplares y nuevas incorporaciones previstas desde Sevilla y el sur del país.
Pero el corazón del centro es la gran biblioteca central, repartida en dos pisos y abierta a la teología, la filosofía y la educación. Más de 100.000 libros de autores de todo el mundo esperan definir su modelo de acceso: aún no está claro si será un espacio abierto al barrio o reservado a investigadores y devotos. La decisión marcará el papel del centro en la vida cultural de Carabanchel.
Mientras tanto, el interés crece. Investigadores y artistas ya acuden al centro en busca de inspiración y documentación. Además, el equipo organiza rutas por Madrid para descubrir otros rincones con huella salesiana, como Tetuán. El Ayuntamiento, a través del proyecto Distrito 11, respalda la iniciativa y destaca el papel de Carabanchel como polo cultural en expansión.
El colegio Salesiano de Carabanchel, más allá de su función educativa, ha sido durante décadas un punto de encuentro para generaciones del barrio. Su patio, sus aulas y sus jardines forman parte del paisaje cotidiano y de la memoria colectiva. Ahora, con la llegada del centro de patrimonio salesiano, el edificio refuerza su vínculo con la historia local y se abre a nuevas formas de participación cultural. Madrid ya empieza a moverse en esa dirección.