El aparcamiento en superficie en Madrid está a punto de cambiar su ritmo habitual. Desde este mes, los parquímetros podrán funcionar también por la noche y los domingos en los barrios donde encontrar sitio se ha vuelto una misión casi imposible. La medida no se aplicará en toda la ciudad, pero sí en aquellas zonas donde la presión del tráfico y la actividad comercial, cultural o de ocio llenan las calles de coches a cualquier hora.
Hasta ahora, el Servicio de Estacionamiento Regulado (SER) tenía horarios claros: de lunes a viernes, de 9 a 21 horas; los sábados, hasta las 15; domingos y festivos, gratis. Con la nueva Ordenanza de Movilidad Sostenible, el Ayuntamiento se reserva la opción de ampliar estos horarios en barrios con alta demanda, siempre respaldado por informes técnicos y solo mientras persistan los problemas de aparcamiento.
El objetivo es claro: facilitar la vida a los residentes en zonas saturadas y reducir el tráfico de quienes buscan aparcamiento sin éxito. Cobrar por aparcar en horarios hasta ahora gratuitos busca disuadir el uso del coche privado en momentos de máxima afluencia y fomentar el transporte público, además de aumentar la rotación de vehículos.
El SER también llegará a 22 barrios, 17 de ellos nuevos, en siete distritos. Por primera vez, Puente de Vallecas y Moratalaz tendrán zonas reguladas. El número de plazas controladas pasará de unas 181.500 a casi 259.000, con mayoría de plazas verdes reservadas para residentes.
El Ayuntamiento empezará a estudiar en marzo qué barrios tendrán estos nuevos horarios, centrándose en áreas donde la demanda se dispara por la noche y los fines de semana. En el punto de mira están zonas como Centro, Salamanca, Chamberí, Retiro, Arganzuela y los alrededores de grandes estadios o recintos culturales. Cada ampliación requerirá informes técnicos y, en muchos casos, consultas vecinales o acuerdos en las Juntas de Distrito, siguiendo el modelo de los últimos años.
Madrid ya empieza a moverse en esa dirección. La ciudad vuelve a ajustar su ritmo, y quienes aparcan en la calle notarán el cambio en sus rutinas, especialmente en los barrios más vivos y concurridos.
El SER, implantado en Madrid desde hace décadas, ha ido adaptándose a los cambios de la ciudad. Lo que empezó como una solución para el centro se ha extendido a barrios periféricos y zonas en transformación. Su funcionamiento, basado en la rotación y la prioridad para residentes, refleja la evolución de la movilidad urbana y la necesidad de equilibrar el uso del espacio público en una ciudad que nunca deja de reinventarse.