«Saturno devorando a su hijo» — Francisco de Goya
La historia comienza incluso antes del nacimiento del Olimpo. Temiendo una profecía que anunciaba su propio derrocamiento, el titán Cronos, conocido en la mitología romana como Saturno, devoraba a sus hijos nada más nacer. Sin embargo, su hijo menor, Zeus, logró escapar, derrotó a su padre y, junto con sus hermanos, se convirtió en el nuevo soberano del mundo. Serán precisamente los dioses del Olimpo quienes decidan el destino de Odiseo: Atenea se convertirá en su aliada, mientras que Poseidón hará de su regreso a Ítaca un largo periplo de diez años.