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Tras las huellas de Odiseo: un recorrido mitológico por el Museo del Prado

Antes de que Odiseo se encuentre con el cíclope Polifemo, escuche el canto de las sirenas y regrese a Ítaca, se sucederán numerosos acontecimientos que determinarán su destino. El nacimiento de los dioses del Olimpo, la disputa entre Afrodita, Atenea y Hera, el rapto de Helena y la guerra de Troya son el prólogo del gran viaje descrito por Homero. Te proponemos recorrer este camino a través de las salas del Museo del Prado y contemplar la historia de Odiseo a través de los lienzos de los grandes maestros. Pocos podrán ver la nueva «Odisea» de Christopher Nolan tal y como fue concebida. En cambio, en el Prado esta epopeya lleva siglos exhibiéndose con la máxima resolución.

«El rapto de Helena» — Tintoretto
Foto por Museo del Prado
«El rapto de Helena» — Tintoretto
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«Saturno devorando a su hijo» — Francisco de Goya

La historia comienza incluso antes del nacimiento del Olimpo. Temiendo una profecía que anunciaba su propio derrocamiento, el titán Cronos, conocido en la mitología romana como Saturno, devoraba a sus hijos nada más nacer. Sin embargo, su hijo menor, Zeus, logró escapar, derrotó a su padre y, junto con sus hermanos, se convirtió en el nuevo soberano del mundo. Serán precisamente los dioses del Olimpo quienes decidan el destino de Odiseo: Atenea se convertirá en su aliada, mientras que Poseidón hará de su regreso a Ítaca un largo periplo de diez años.

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«Venus y Adonis» — Tiziano

Aunque los acontecimientos del cuadro transcurren después del famoso juicio de Paris, es precisamente Venus, la Afrodita de la mitología griega, quien se convierte en la figura clave de la historia que conducirá a la guerra de Troya. Para ser elegida como la más bella y obtener la manzana de oro con la inscripción «A la más bella», la diosa prometió a Paris el amor de la mujer más bella del mundo: Helena. Paris eligió a Venus y, poco después, se llevó a Helena a Troya. Así, la decisión de un simple mortal y la promesa de una diosa cambiaron el destino de toda una generación de héroes, incluido el propio Odiseo.

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«La fragua de Vulcano» — Diego Velázquez

La guerra de Troya no fue solo una batalla entre humanos, sino también un enfrentamiento entre dioses. Unos apoyaban a los griegos, otros a los troyanos. En el lienzo de Velázquez, Apolo comunica a Vulcano, el Hefesto de la mitología griega, la noticia de la infidelidad de Venus, la Afrodita griega, recordándonos hasta qué punto los dioses del Olimpo intervenían en el destino de los mortales. En la «Ilíada», Apolo se convierte en uno de los principales defensores de Troya: envía una plaga sobre el ejército griego y ayuda a Paris a herir de muerte a Aquiles.

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«El rapto de Helena» — Tintoretto

Es precisamente con este acontecimiento como comienza la leyenda sin la cual no existiría la «Odisea». Paris se lleva a Helena, esposa del rey espartano Menelao, a Troya. Ofendidos, los griegos reúnen un enorme ejército para recuperar a Helena y, entre sus gobernantes, se encuentra el rey de Ítaca, Odiseo. Esperaba una campaña breve, pero le aguardaban veinte años lejos de Ítaca.

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«Sísifo» — Tiziano

En lugar de un tranquilo regreso, a Odiseo le esperan tormentas, monstruos y largas travesías. Uno de los episodios más enigmáticos es el descenso al reino de los muertos, donde el héroe se encuentra con las almas de los muertos. Entre ellas está Sísifo, condenado a empujar sin cesar una enorme roca hasta la cima de una colina. Esta imagen nos recuerda que nadie puede escapar del castigo de los dioses, por muy grande que sea su fuerza o su astucia.

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«Las Parcas (Atropos)» — Francisco de Goya

Ni siquiera Odiseo podía controlar su propio destino. En la mitología griega, las Moiras hilaban el destino de cada persona, determinando cuántas pruebas tendría que superar. El héroe logró sobrevivir a la guerra, engañar al cíclope Polifemo, descender al reino de los muertos y superar innumerables peligros, pero solo porque el destino le permitió regresar a Ítaca. Por eso, el viaje de Odiseo es una historia no solo de valentía e ingenio, sino también de la eterna lucha del ser humano contra el destino.

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Polina Ishkova
Polina Ishkova
Periodista cultural
Actualizado ID13970

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