La Duquesita
Oriol Balaguer transforma la tradición de Semana Santa con un brioche artesanal que descansa 24 horas para alcanzar la suavidad ideal. Luego lo sumerge en leche perfumada con vainilla, cáscaras de cítricos, anís y canela en rama, impregnando cada bocado de aroma y sabor. Tras freírlas, las torrijas se visten de azúcar y canela, crujientes y doradas. Este año, La Duquesita añade un toque inesperado: una capa de crema pastelera que se carameliza al instante con soplete, recordando la elegancia de la crema catalana y reinventando un clásico que nunca pasa de moda.
C/ Fernando VI, 2