Frente al Palacio Real se reúnen cientos de guardias y cien caballos, recreando la grandeza de la época de los reyes Alfonso XII y Alfonso XIII. La música, los tambores y las pífanas acompañan cada paso del desfile, y los guías, vestidos con trajes de época, convierten la ceremonia en un auténtico viaje en el tiempo.
Los visitantes pueden disfrutar del ambiente, ver las compañías en formación, a los jinetes con picas y alabardas, y sentir el ritmo y la solemnidad que hacen de este evento algo verdaderamente único. La ceremonia tiene lugar en la plaza frente al palacio, y quienes lleguen con antelación podrán contemplarla en todo su esplendor y disfrutar de cada instante.
El solemne cambio de guardia se celebra el primer miércoles de cada mes, ofreciendo una cita fija para vivir esta tradición histórica.