Del 8 al 31 de mayo, La Casa Encendida acoge una exposición sobre el reguetón que muestra su evolución no a través de temas conocidos, sino mediante las rutas por las que se difundió.
La exposición se articula en torno a una instalación mural con material de la Fundación Gladys Palmera, que ha comisariado el proyecto. Las grabaciones y los archivos de sonido ayudan a seguir el recorrido del género desde los sound systems jamaicanos y las cintas piratas en los autobuses panameños hasta Puerto Rico, donde se enfrentó a prohibiciones, y luego hasta Estados Unidos, adonde llegó junto con la migración latinoamericana.
El reguetón se presenta aquí como una cadena de desplazamientos entre países, tecnologías de grabación y diferentes entornos urbanos.
La base la constituyen los materiales de la colección Gladys Palmera, uno de los mayores archivos musicales de América Latina. A través de ellos se muestra cómo el género ha cambiado junto con las condiciones sociales y las formas de difusión de la música.
[[author:polina-ishkova]]