Del 8 al 31 de mayo, la Sala Alcalá 31 acogerá la exposición L’anima non finita, dedicada a la obra de Lido Rico. En un único espacio se reúnen más de 50 obras que abarcan la trayectoria del artista, desde sus primeros proyectos de la década de 1980 hasta sus grandes formas contemporáneas.
La exposición se articula como una transición entre las diferentes etapas de su creación, donde el material principal es el cuerpo humano y todo lo relacionado con la memoria y la experiencia interior. Esculturas, instalaciones y moldes trazan un recorrido en el que la superficie física se transforma gradualmente en un medio para plasmar emociones y estados.
Parte de las salas están dedicadas al tema de la identidad y la historia personal, otras a una mirada más íntima, relacionada con la autopercepción. En muchas obras se utiliza yeso y el método de inmersión, lo que permite «imprimir» literalmente el cuerpo como una huella.
Una sección específica del proyecto está dedicada a las cuestiones de accesibilidad. La Fundación Lidó Rico ha adaptado la exposición para visitantes con diferentes necesidades, incluyendo personas con discapacidad visual y características cognitivas específicas, así como niños, para que la interacción con las obras sea lo más directa y comprensible posible.
[[author:polina-ishkova]]