Hasta el 12 de abril, el edificio se convierte en un telar urbano viviente gracias al colectivo femenino Cielo Tejido, donde cada hilo y cada flor son el resultado de un minucioso trabajo colectivo.
Los visitantes pueden pasear gratuitamente por la fachada, contemplar enormes paneles de hexágonos con flores de siete tonos y participar en talleres de ganchillo, estampado textil y floristería. Para crear la instalación se han utilizado más de 230 000 metros de fibras, trabajadas durante tres meses por 200 artesanas de Etzatlán (Jalisco), aportando a la ciudad un ambiente de renovación primaveral y los colores vivos de México.