Segovia se encuentra cerca de Madrid y se percibe como una ciudad donde las diferentes épocas no se suceden, sino que coexisten, pasando de una calle a otra.
Casi de inmediato, la mirada se posa en el acueducto romano. Tiene unos dos mil años, está construido sin mortero y aún hoy atraviesa la ciudad, siendo su silueta más reconocible.
Desde el acueducto, el camino conduce al centro histórico, con sus estrechas calles empedradas y pequeñas plazas. Aquí se puede ver la Casa de los Picos, con una fachada de 617 salientes de granito; la iglesia de San Martín, construida en 1117; y la Torre de Losoya, desde la que se divisan los tejados de la ciudad y los valles circundantes.
Más adelante, el recorrido desemboca en la Plaza Mayor, la plaza principal de Segovia. Aquí se encuentran el ayuntamiento, el teatro Juan Bravo y la catedral, una de las últimas grandes catedrales góticas de Europa, que define la escala de toda la plaza.
El recorrido culmina en el Alcázar, un castillo situado sobre una roca que domina el valle. Su silueta, con sus torres y líneas alargadas, es fácilmente reconocible y a menudo se asocia con imágenes de cuento de hadas. Se considera una de las fortalezas más emblemáticas de España y el cierre natural de un paseo por la ciudad.