En Madrid se inaugura el Mini Genius Lab, donde los niños, junto con sus padres, se convierten en auténticos investigadores. Crean slime, lanzan pompas de jabón y observan el hielo seco humeante, mientras un enérgico «científico» convierte cada experimento en un descubrimiento sorprendente.
Las clases se imparten en el Interactive Box, un espacio lleno de risas y sorpresas, y los padres pueden disfrutar del proceso sin preocuparse por el desorden. Esta hora de ciencia práctica se convierte en un momento de descubrimientos, diversión y recuerdos compartidos que permanecerán con los niños durante mucho tiempo.