«Al final se mueren todos, pero lo que nos reímos?» — con esta frase comienza la nueva versión de «Romeo y Julieta» en el teatro La Butaca Amarilla. La trama, los personajes y la atmósfera de la obra siguen siendo los mismos, pero el director los aborda desde un punto de vista totalmente diferente: con ironía.
Dos adolescentes se enamoran a pesar de todo el mundo: una historia tan reconocible que es fácil ver en los protagonistas a nuestros propios hijos, sobrinos o a nosotros mismos en nuestra juventud. Es precisamente esta cercanía la que permite ver una trama conocida desde una nueva perspectiva: trágica y, al mismo tiempo, ridículamente absurda.
El responsable de la puesta en escena es Héctor Urién, conocido por sus interpretaciones inesperadas de los clásicos. Es la primera vez que pone en escena una obra de Shakespeare, pero, al igual que en sus trabajos anteriores, promete al público no tanto un drama como una auténtica fiesta teatral.