Hasta el 1 de marzo, el Teatro María Guerrero acoge esta obra poética dirigida por Ángela Ibáñez Castaño. La obra relata a dos adolescentes sordas que se quedan solas mientras sus amigos ven una función convencional. Comienzan a improvisar con los textos de Lorca y el juego se transforma en un viaje poético en el que emergen deseos, pérdidas y la fuerza de la juventud.
La puesta en escena utiliza lenguaje visual, máscaras, marionetas, danza gestual y música en directo, creando una experiencia accesible tanto para el público oyente como para el público sordo, en la que cada espectador percibe las emociones a través de sus propios códigos.
El 10 de febrero se celebrará un encuentro con el equipo de artistas, donde el público podrá debatir sobre la obra y su proceso creativo.