En el barrio de Vallecas, en Madrid, se encuentra la taberna El Cortijo, inaugurada por las bailaoras Melody y Carolina. Este espacio surgió como un intento de devolver el flamenco al entorno urbano cotidiano y acercarlo al público.
Aquí tienen lugar actuaciones de una hora de duración con la participación de un guitarrista, un cantaor y dos o tres bailaores. El programa combina diferentes estilos de flamenco. Los fragmentos ligeros y rítmicos dan paso a otros más sobrios y profundos, creando un flujo vivo a lo largo de la velada.
La música y el baile se desarrollan directamente sobre el escenario a través de la interacción entre los artistas. La improvisación juega un papel importante, por lo que cada actuación suena y se ve de forma diferente.