En el centro se encuentra un bufón, cercano al monarca y al mismo tiempo observador externo. A través de su mirada irónica se revela la época del Siglo de Oro: el esplendor de la escena, los secretos de la corte y el teatro como refugio en un periodo de decadencia política.
La puesta en escena combina textos del siglo XVII con música de Claudio Monteverdi, José Marín y Juan Hidalgo. La música clásica suena moderna y el actor se dirige directamente al espectador, borrando la frontera entre el escenario y la sala.
La obra recrea la atmósfera de una época en la que la cultura vivía un auge y el Estado perdía estabilidad, y propone contemplar el arte como un reflejo del poder y la naturaleza humana.