La obra «Una ópera de película» comienza con una subasta en un antiguo teatro, donde se subastan objetos de su pasado. Cada uno tiene su propia historia y todos están relacionados con una misma leyenda: la del fantasma que, al parecer, vivía en las catacumbas del edificio.
En realidad, el fantasma resulta ser un niño. Fue rescatado de un circo y criado en secreto, mientras recibía clases de música para que nadie se enterara de su existencia. Con el tiempo, se convirtió en un auténtico virtuoso.
La obra gira en torno a esta historia y en ella resuenan melodías conocidas por todos, muchas de ellas presentes en películas de Hollywood: «La Traviata», «El barbero de Sevilla», «La flauta mágica», «El fantasma de la ópera», «Carmen», «Aída», «Rigoletto», «Tosca», «Norma», «Turandot», «La poción de amor», «Gianni Schicchi», «Los Miserables», «West Side Story», «La Bohème» y otras obras. Las melodías no solo resultan reconocibles, sino que se convierten en parte de una historia que mantiene al espectador en vilo de principio a fin.