Su actividad abarca una amplia variedad de disciplinas: conciertos, danza, teatro, circo, monólogos, presentaciones literarias y jornadas de reflexión conviven en una agenda que apuesta por la diversidad de formatos y públicos. La programación se construye bajo criterios de calidad, accesibilidad, interculturalidad e igualdad, con especial atención al talento emergente y a las iniciativas vinculadas al tejido cultural de la ciudad.
La historia del edificio refleja también la evolución del Paral·lel. Desde finales del siglo XIX ha acogido distintos proyectos y nombres emblemáticos, pasando por etapas como teatro, circo, sala de conciertos y espacio multidisciplinar. Paral·lel 62 recoge hoy ese legado para proyectarlo hacia el futuro con una mirada contemporánea.
Uno de sus rasgos distintivos es la existencia de un Consejo Social formado por representantes del ámbito cultural, la economía social y las entidades del territorio. Este órgano participa en la reflexión sobre la programación, la estrategia y el impacto del proyecto, reforzando su vocación de servicio público.
Con una gestión abierta y una estrecha relación con el barrio, Paral·lel 62 se ha consolidado como un punto de encuentro donde la cultura se entiende como una herramienta de creación, diálogo y participación colectiva.