Con un aforo de unas 400 personas, la sala ofrece una experiencia casi íntima, donde cada concierto se vive sin filtros, a pocos metros del artista. Su sistema de sonido profesional y una acústica cuidada convierten cada actuación en un directo preciso y envolvente, pensado tanto para nuevas propuestas como para nombres consolidados.
Por su escenario han pasado figuras internacionales como Pete Doherty, Yellowcard, Russian Circles o Albert Hammond Jr., junto a artistas nacionales que representan distintas escenas y estilos. Esa mezcla es, precisamente, uno de sus grandes atractivos.
Más allá de los conciertos, La [2] también late al ritmo de la noche barcelonesa con sesiones y fiestas que ya son parte del calendario habitual, como Crappy Tuesdays o Nasty Mondays. Un espacio donde la música no solo se escucha, sino que se vive de cerca.