Antes de que existiera el edificio actual, la actividad comercial se desarrollaba en puestos al aire libre. La construcción proyectada por el arquitecto Antoni Rovira i Trias dio forma a un mercado moderno para su época, capaz de responder a las necesidades de un barrio que crecía al ritmo de la vida marinera.
Con el paso de los años, el mercado ha sabido adaptarse sin perder su esencia. La profunda rehabilitación realizada en el siglo XXI respetó elementos históricos como la estructura de hierro y los muros de ladrillo, al tiempo que incorporó mejoras tecnológicas y criterios de sostenibilidad que lo situaron a la vanguardia de la red de mercados de la ciudad.
Hoy sigue siendo mucho más que un lugar donde hacer la compra. Entre pescaderías, productos de proximidad, espacios gastronómicos y el constante ir y venir de vecinos y visitantes, el Mercado de la Barceloneta conserva el carácter auténtico de un barrio que nunca ha dejado de mirar al mar.