La promoción estará impulsada por el Incasòl y supondrá una inversión de 19,42 millones de euros. Parte de esa financiación, 1,88 millones, procederá de los fondos europeos Next Generation, dentro de los programas destinados a vivienda social y eficiencia energética.
Los pisos se levantarán sobre suelo público y tendrán entre 46 y 70 metros cuadrados útiles. Habrá viviendas de dos y tres habitaciones, pensadas para distintos tipos de convivencia: parejas, familias con hijos, personas solas que necesitan más espacio o hogares que buscan alquiler estable sin alejarse de Barcelona.
El diseño prestará especial atención a la luz y al confort diario. Las zonas de estar, comedor y cocina se orientarán al sur para aprovechar mejor el sol durante el año, mientras que la ventilación cruzada natural ayudará a reducir la necesidad de climatización.
Las cocinas también se plantean con flexibilidad, de forma que puedan integrarse o separarse del resto de la vivienda según las preferencias de los residentes. Son decisiones pequeñas sobre el plano, pero importantes para que los pisos funcionen bien en la vida real.
El edificio tendrá entre siete y diez plantas, según el volumen, y contará con 165 plazas de aparcamiento. La promoción se integrará en el sector Llevant, un ámbito de 26,6 hectáreas donde se prevén casi 3.000 viviendas nuevas en los próximos años.
La operación refuerza el papel de Viladecans dentro del mapa residencial metropolitano. Con buena conexión con Barcelona y una demanda creciente, el municipio se ha convertido en una alternativa para quienes buscan vivienda fuera de la capital, pero sin romper su relación laboral o familiar con ella.
La llegada de estos 146 pisos no resolverá por sí sola la presión del alquiler, pero sí marca una dirección clara: construir vivienda asequible allí donde la ciudad metropolitana sigue creciendo. En una zona como Llevant, cada nueva promoción pública puede decidir si el barrio nace como un espacio accesible para vivir o solo como otro foco de precios al alza.